Me encuentro aquí tirado
a la vera del camino,
tomo apoyado en pecho.
Disfruté de la lectura
sobre princesas y fantasía.
Vuelta a la realidad, daría
parte de mi ánima
por seguir aquellos pasos
del camino que hicieron
los maestros de la gran poesía.
Mi paso en la escritura
fueron una floritura.
Un fantasma aletargado
de aquellos que me inspiraron.
Juego con las palabras
con las que nadie cuenta.
Infinitas son mis armas
de índole sangrienta.
Dejo la herida abierta.
Las lenguas son espadas
que frías y afiladas
atacan las espaldas
y la mente despierta.
¡Despierta!
El corazón te han robado
y te habrías olvidado
de mi tez.
¿Es que ya no quieres ser
la dueña de mis sueños
y volver?
¿Cuántas veces lloverá?
¿Cuántas veces llorará
mi alma?
Quiero volver a recordar
los segundos olvidados
contigo.
Los campos anegados
con mis lágrimas rojas
de sangre.
Los demonios dormidos,
corazones corrompidos,
se ríen de mis huesos
calados de amargura.
-¡Lucha con bravura!
Me dicen los ángeles,
mientras observan mi cuerpo
muerto y mutilado.
Me encuentro aquí acostado
en la vera del camino,
con un libro en mi mano
y la muerte a mi lado.
Revryk