Añorar no es soñar
No hay nadie que haya luchado más por nosotros. Por estar orgullosos de quienes somos. No hay vergüenza que valga. Ni rabia en un puño. Ni noche ni día, para quienes nos traen a la vida. No hay amor que no valga, ni fuerza de voluntad que callar. Solo hay entrega, una energía incontrolable que te posee y te da vitalidad para seguir un amanecer más. Por ellos, por vosotros. Los hijos, los padres. Las madres, las hijas. Todos. Hay que creer en crecer, en volver a estar bien. Añorar no es soñar. Es recordar quienes fuimos y quienes serán. ¿Volveremos a ver a nuestros padres llorar por una generación perdida?
Revryk