Despedirse
Otra despedida más. Nunca aprenderé a superarlas. Se me clavan en el alma y me atraviesan el cuerpo como un puñal, frío y directo al corazón. Se me empañan los ojos en lágrimas. Las manos me sudan y las piernas me tiemblan. Nunca podré superar ese último beso y el último aliento que recoge todo tu olor, antes de ponerme en marcha. Esa caricia final. Es un te quiero silencioso. Me invade la sensación de tristeza cuando me alejo y pienso que aún tengo que hacerle frente al día a día hasta poder verte.
Y echo de menos las sonrisas, las miradas. Las coincidencias al hablar. Y eso, puede que nos una mucho más de lo que la distancia nos pueda separar.
Revryk
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